Viajando por el afable Kirguistán

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Viajando por el afable Kirguistán

Desde Stade hasta Bishkek - Dennis Campbell-Tees y Nina Harenberg de Stade relatan su tour fotográfico a las montañas de Tianshan de Asia Central. En la bolsa de la cámara tuvieron cuatro objetivos de Tamron, incluido el nuevo SP 45mm F/1.8.

¿A dónde nos llevará el siguiente viaje? Esta pregunta se la ha planteado probablemente todo el mundo a quién le apasiona viajar. Como alemanes del norte, por supuesto intentamos aprovechar cada oportunidad para ver las montañas. Y como Nina y yo queríamos descubrir un nuevo país apartado de las rutas turísticas, optamos por un destino fuera de lo común: Kirguizistán. Las montañas de Tianshan en este país de Asia Central se levantan hasta los 7.500 metros. Pensamos que era perfecto para un viaje enfocado hacia la fotografía, y en este momento no podíamos prever que este viaje sería tan fabuloso. En definitiva: El país nómada Kirguistán conquistaría nuestros corazones en un solo asalto.

Control de equipo antes de emprender el viaje

Dos días antes de salir volvimos a verificar de nuevo las cámaras y los objetivos: Nos habíamos decidido por nuestras cámaras Canon-DSLRs EOS 5D Mark III y Canon EOS 6D, más cuatro objetivos de Tamron: SP 24-70mm F/2.8 Di VC USD, SP 70-200mm F/2.8 Di VC USD, SP 15-30mm F/2.8 Di VC USD y el nuevo SP 45mm F/1.8 Di VC USD. A esto se sumaron, además, un flash y varios filtros, como nuestro "Big Stopper" que, en combinación con el soporte específico para el gran angular, nos permite hacer tomas especiales de largas exposiciones de paisajes.

Y, por fin, partimos. Por suerte, el personal de Aeroflot fue muy comprensivo con respecto a las dimensiones y el peso de mi equipaje de mano de fotografía. Después de una escala en Moscú y más de 13 horas después del comienzo de nuestro viaje, por fin aterrizamos en la capital kirguisa Bishkek. Ya durante el vuelo de aproximación casi se nos quita el aliento: Las estribaciones del sur de la ciudad lindan directamente con las montañas que se estiran hacia el cielo como gigantes cubiertos de nieve de casi 5.000 metros de altura. Un magnífico panorama.

El contraste entre las impresionantes montañas y el ajetreo y el bullicio de la capital no podría ser mayor. Aprovechamos los dos primeros días para un recorrido fotográfico por los bazares de Bishkek. Los callejones oscuros se retuercen entre los puestos como un laberinto apretado. Me alegré de que lleváramos nuestros objetivos de intensidad luminosa. Nos entusiasmaba lo abierta que era la gente. Mientras que en Alemania una cámara grande a menudo causa rechazo, para las dependientas de Kirguistán las fotos que les hicimos nunca eran suficientes. Una experiencia que íbamos a tener más a menudo en las próximas semanas durante nuestro camino a través de todo el país.

Kirguistán es muy pintoresco, ideal para un recorrido fotográfico variado. SP 15-30mm F/2.8 | distancia focal 15mm | velocidad de obturación 15 segundos | apertura 14 | ISO 100 | filtro graduado gris

Ciertamente, hay países que arquitectónicamente tienen que ofrecer más que Kirguistán. Se necesita bastante fantasía para imaginarse que la arquitectura soviética haya entusiasmado a alguien alguna vez. En su lugar nos compensó el maravilloso paisaje con sus salvajes ríos y los cinco mil nevados que se dibujan en cualquier lugar del horizonte. Apenas habíamos dejado Bishkek, salía una foto tras otra, una más bonita que la anterior. Con nuestro todoterreno alquilado fuimos en dirección Issyk Kul, el lago más grande del país y la segunda sierra más alta del mundo. En el camino a las montañas nos topamos por primera vez con los nómadas, por los cuales el pequeño país de Asia Central es famoso. Paramos, cogimos las cámaras y nos acercamos a los niños que jugaban por ahí.

Como fotógrafo, por supuesto, siempre trato primero de acercarme a la gente sin la cámara delante de los ojos. Especialmente cuando hablo su idioma apenas de forma rudimentaria, me esfuerzo por mostrar respeto y crear un poco de confianza antes de apretar el botón disparador la primera vez. Pero aquí, por algún motivo, no parecía necesario. Al ver nuestras cámaras con estos objetivos grandes, los niños estaban entusiasmados de inmediato. Todo el mundo quería admirar su imagen en la pantalla de las réflex digitales. Como todos querían apretar una vez ellos mismos el botón disparador, nuestra cámara hacia la ronda de inmediato.

¡Una sonrisa! Los kirguises son cualquier cosa menos tímidos ante una foto y estas mujeres se mostraban más que felices de que las fotografiáramos. SP 45mm F/1.8 | distancia focal 45mm | velocidad de obturación 1/2000 seg. | apertura 2.8 | ISO 100

Imposible negarnos a la invitación obligatoria a tomar té y así nos encontrábamos rápidamente sentados en una de las yurtas tradicionales intercambiando regalos. Los niños se alegraban como locos por las latas de Pepsi que traíamos. De este modo, nuestro primer encuentro con la gente de este maravilloso país duró tres horas.

Nuestro camino continuó a lo largo de la ribera sur del Issyk Kul en dirección a la frontera con China. Pero ya 80 km antes fuimos interceptados por guardias fronterizos con miradas hostiles y enviados de regreso. Continuamos sobre pistas de gravilla a Tash Rabat, un caravasar de hace siglos y de la época cuando floreció el comercio de la ruta de la seda.

SP 45mm F/1.8 | distancia focal 45mm | velocidad de obturación 1/250 seg. | apertura 1,8 | ISO 1250

En el camino hacia allí, una vez más las cámaras nos abrieron el camino a los corazones de la gente. De repente nos adelantó un viejo Lada. Para nosotros sigue siendo un misterio cómo se le ocurrió al conductor que nos gustaría hacerle una foto a él y su familia. Sea como fuese, no había manera de evitar hacer una foto del grupo de los ocho. Abuela, abuelo, mamá, papá y los niños, nos sorprendimos de cuántas personas cabían en el coche destartalado. En el picnic posterior al que nos invitaron, nuestros anfitriones nos contaron que venían de la ciudad de Naryn a 200 kilómetros de ahí y que la visita a Tash Rabat era una expresión del sentimiento nacional.

En los viajes por las regiones de Kirguistán, cada encuentro con los lugareños se convierte en una sesión de fotos entrañable. Las familias nómadas permiten con gusto tomar fotos e invitan al dúo de fotógrafos de Alemania a té y a conversar.

Comunicarse con gestos y miradas

Rara vez hemos conocido a personas tan honestas y abiertas. No importaba dónde nos detuviéramos y bajáramos con nuestras cámaras, por todas partes nos invitaron a fotografiar, a tomar el té con la gente y a contar un poco de nuestra tierra. Con nuestro ruso quebrado probablemente se nos entendía más o menos, pero a veces los gestos y las miradas simplemente expresaban más.

Poco a poco pensamos entender de dónde viene esta aparentemente interminable hospitalidad de los Kirguises. Anteriormente, los viajeros en la ruta de la seda a menudo dependían solamente de sí mismos. Si en esta región agreste la gente no se hubiera ayudado mutuamente, el viaje hubiera supuesto para todos un peligro mortal. La tradición de los nómadas perdura en los corazones de la gente hasta hoy día, cuyas caras cuentan las historias de las montañas, las historias de una vida en armonía con la naturaleza.

Nuestro viaje nos lleva más hacia el sureste por el valle de Fergana con una población relativamente densa y OSH, la ciudad más grande de Kirguistán. Aquí respiramos el aire de la ciudad durante dos días y visitamos uno de los bazares más grandes del país. En los callejones oscuros y los pequeños espacios lejos de los puestos, el Tamron SP 45 mm F/1.8 es mi primera opción para fotografiar las especias, caras, joyas y otros detalles. La alta intensidad luminosa y el estabilizador de imagen prestan los mejores servicios bajo estas condiciones de luz difíciles.

Como nos quedaba suficiente tiempo, hicimos aún una escapada a la Cordillera del Pamir. Apartado de la carretera principal, llegamos con rodeos al campamento base del pico Lenin situado a 3.600 metros sobre el nivel del mar, la montaña más alta en el norte de Pamir. Cuando el cielo se despejó, una vez más nos quedamos sin aliento. ¡Qué panorama! Me alegré de llevar el SP 15-30 mm, de otra manera sería difícil conseguir encajar el gigante blanco de 7.134 m de altura en la imagen. Difícil imaginar que podría existir un paisaje aún más impresionante. Nos alegramos de haber hecho los aproximadamente 500 km de rodeo. ¿Qué son 500 kilómetros a cambio de un panorama inolvidable de esta envergadura?

Para volver a Bishkek teníamos unos 1.200 kilómetros para los que nos quedaban ocho días. Otros ocho días en un país que nos había cautivado. Cautivado por su historia, por su infinitamente hermoso paisaje y por la increíble hospitalidad de su gente.

Sobre el autor: Dennis Ciminski

Dennis Ciminski-Tees es fotógrafo apasionado como ocupación secundaria. Aunque fue a los 30 años cuando él cogió por primera vez en serio una cámara, hoy él regenta en su ciudad natal Stade un pequeño estudio fotográfico. Cuando él no está en una boda y dispone con arte unos novios en escena, el motorista apasionado prefiere viajar con la cámara alrededor del globo en busca de un motivo. 

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